Ésta es mi Casa, tu Casa

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sábado, 8 de septiembre de 2012

Sino estelas en la mar



Banda sonora
Saveiro partiu de noite, foi
Madrugada não voltou
O marinheiro bonito
Sereia do mar levou.


ESTELAS

Sentado en popa, las hélices baten espuma de mar, permutan obsidiana en malaquita en una geología de acuarelas en el lienzo que rasgamos con la quilla. La estela, apasionada en volutas, fragorosa, se diluye lentamente en la ruta del recuerdo.El mundo es circular, líquido y solemne. El sol lo maquilla en una ceremonia de luz orfebre.

Mis pies apoyados en la borda. Todos los senderos que me han traído hasta aquí, cada paso cansado, cada loca carrera, cada baile y cada salto en el vacío reconocen en la estela la esencia del viaje, el origen de esos trazos de espuma que escriben versos fugaces en el rostro del abismo.

Surcamos esa faz. Nuestra vida se limita a la frontera entre dos mundos, una cáscara de realidad vibrante bajo un techo inabarcable y un suelo opaco y envolvente. Apenas somos una ola más de tantas que el viento riza en carcajadas, un efímero montículo, un anhelo de montaña, pero que hermoso saberse parte de esa muchedumbre que baila ensimismada la danza marina de la inmensidad.

Januman (Copyleft)







viernes, 27 de julio de 2012

DIARIO DE ENTRADAS


Para el ojo:            Edward Hopper, South Carolina Morning

Para el oido      la exquisita versión africana de Summertime de Angelique Kidjo



Para Claudia

Hay un susurro en la mañana 
una lengua se desliza por las calles
una caricia viaja en las nubes
en pos de la piel que amas
para obsequiarle el íntimo temblor 
de su recuerdo en la ausencia.

...

Aún

Aún recuerdo
como llama en mis retinas
aquel vestido rojo
que tejiste con mi sangre
sedienta de tu piel

Aún me sorprendo
con aquel contraste
bermellón sobre canela
con el negro de tu pelo
oficiando de testigo 

Aún te miro
como deben mirarse los planetas
cuando uno llega a ellos
tras cruzar dormido una galaxia

Por eso aún
aunque ya no sea aquel que tú mataste
al dar a luz aquel que siempre fui
me gusta recordarte tal cual nos conocimos
pues aún así
quizás se trate de buscarse cada dia
como si nunca nos hubiésemos tocado
de oirse en el silencio
como si hubiéramos crecido junto al otro
de darse sin pedirse
para así morar en el encuentro


Januman  (Copyleft)


domingo, 8 de julio de 2012

DESDE EL CORAZÓN DEL SUEÑO

COMETAS

No hay silencio que no pida a gritos una lengua,
que en su aparente vacío
no susurre un fragor de mariposas

Nada que no anhele una forma
Nadie que no busque un nombre
El nunca retoña en el siempre

La ausencia es la cuna del encuentro
la soledad el preludio del abrazo
el hueco el molde de la totalidad

Porque somos hueco
soledad ausente que flota en el silencio
nada satisface
nadie nos completa
pero nunca desistimos


Esa es nuestra epopeya
sabernos lo que somos
descubrir un nuevo estar
el gozo de vivirse en el instante
cometas cuya piel
se eleva al compás de la caricia
como flor en la pradera de las nubes

Aún sabiendo
que un cordel nos une a tierra
acatando la raíz que nutre el vuelo
frágiles navíos en pos del infinito.

Copyleft Januman

LA LEYENDA DEL TIEMPO con letra





martes, 3 de abril de 2012

UNA DE CASTILLOS


La culpa es de Lady Jones. Como lo leéis. Yo estaba más perdido que el barco del arroz (que se dice por aquí en el Sur) cuando Lady me manda una foto de sus paseos matutinos por su playa... Y claro, va uno y se pone a escribir un poco, y la conciencia le remuerde de cierta taberna cerrada por vacaciones, de una magnífica parroquia desatendida. Así que escribe un poco (mucho no, que eso cansa...) sobre el tiempo, aprovechando, dicho sea de paso, esa tendencia meditativa que le rebrota a cada cumpleaños.

Se siente sereno y... eso es muuucho, pero que mucho, por lo que se regresa a la infancia de castillos de arena retándole al mismo mar, jugando a los tsunamis.

Va por ustedes, por el tiempo compartido y lo que nos quede, sea cual sea:


El tiempo pasa, como ola que moldea esa playa que has pisado. Inexorablemente, transforma la roca en arena y devora la forma de nuestros castillos para extendernos un tapete y envidar a nuestros pies en el juego de las huellas. Juega con trampa, sabe que su banca siempre gana. Por eso, lo suyo es irle de farol, aceptarle el envite y renunciar al premio por el placer de adquirir la destreza del tahur. Jugar por jugar, aprender cada vez a perder mejor, sabiendo que eso es otra forma de ganar.

Así nuestros castillos son cada vez más hermosos, mejor hechos, más disfrutados en su ejecución. Conscientes de su efímero poder, orgullosos de ver su silueta lamida por las olas. Así nos igualamos con el mar cual demiurgos minuciosos que no se conforman nunca, que hacen y rehacen la materia como manos de niño en plastilina, sencillamente por el placer de crear y destruir, en ese bucle aparentemente opuesto que genera el sortilegio de la vida.

Renunciar a la permanencia, a la solidez, al error de las certezas. Reconocerse arena, sentirse solidario, granos mecidos en la espuma, flor de piedra y agua.

Vivir sin calendario, vivir sin fechas, apenas conscientes del flujo de esa arena en un reloj que habita en nuestra carne. Sin prisas, pero viviendo. 

Dos banditas sonoras: 
- Primero una para la nostalgia: OBLIVION 
- luego, una para sacudirse la bruma y entregarse a las olas con EL SON DE LA VIDA

Y muuchos besos y abrazos a elegir



domingo, 1 de enero de 2012

FE DE VIDA


Anoche me acosté con muchas tareas pendientes. Ya sabéis, uno hace balance por eso del fin de año, a ver si cuadran las cuentas, pero nunca cuadran. Un permanente desfase entre el debe y el haber. Y no se trata de calderilla, las sumas son considerables. El déficit es fruto de una permanente estafa a mí mismo en la bolsa de valores del tiempo, cambiando de títulos como inversión de bajos fondos, especulando con aquello que no poseo, para al final quedarme con bonos basura a fondo perdido....

No, no es cierto, ya no es tan cierto. Estoy en proceso de reconversión, y, aunque apenas comience a producir, he resuelto dedicarme al ramo de la construcción. Poca cosa: una casa en que habitarme a gusto, vamos, Januman haciéndose a si mismo ladrillo a ladrillo, actualmente en fase de cimientos. En cualquier caso, cierto patrimonio que llevarse a la conciencia.

Decía que tenía muchas tareas pendientes. Una era superar mi adicción a las metáforas, como veis con poco éxito. Otra escribir la tradicional entrada de año nuevo (vamos, casi como el rey). Y aquí estamos, todavía con la espuma del cava en la boca, con una sonrisa vacilona asomando en los ojillos. Jo, aparte de aquellos que llegais de nuevo como estrellas fugaces sin apenas (y tan penas) dejar rastro, estáis vosotras, Edda, Ada, Juncal, Jones. Solo sentir vuestros ecos en la página se me enciende el piloto de presencia afectuosa.

Sé que no merezco mi regalo navideño, vuestros comentarios de alta joyería; que he sido cicatero con el tiempo dedicado a la Casa, que yo mismo visito poco y mantengo menos. Ha sido un año de egoísmo. Sirva de excusa que lo necesitaba. Vosotras sabéis que este Capitán estuvo enfermo, muy enfermo, de pavor y de melancolía. Náufrago en el charco de mis lágrimas. Robinson en la isla de mis obsesiones.

Tranquilas, hoy no toca confesión y menos aún acto de contricción. Por fin comienzo a hablar de todo ello sin que me duelan las viejas heridas. En realidad el ligero picor de estas cicatrices me resulta placentero: me recuerda lo dificíl y jodido que resulto cada paso que me trajo hasta aquí. Por eso la imagen de la entrada, porque uno anda desnudándose a si mismo y acarica los pies cansados como símbolo de todo aquello que me propongo en el año que comienza: caminar.

Os cuento, llevo practicamente toda la vida soñándome, acumulando en mi historial proyectos tipo pompa de jabón: bellos y atractivos, pero huecos de sustancia y realidad. Ahora, que comienzo a comprender lo que en verdad es importante, quiero dedicarme a ello con fruicción, aunque humilde y avezado en el fracaso, me conforme con constancia, que es el patron de medida de los sueños.

Ya veremos, nos veremos, nos leeremos, pues pretendo retomar la escritura de este blog; aunque os soy sincero, otras escrituras me son más necesarias. Quizás sea cuestión de abrir el blog a ,los territorios que ahora transito, quizás. En cualquier caso, ¡fiesta! La fiesta del reencuntro, de seguir convocándonos en el jardín de las palabras, cava para tod@s, música, baile, abrazos....

Con todo mi afecto,
el Capi Januman

Una canción para esa fiesta:
Pienso (luego soy libre)
No os perdais la escena de esta peli donde la propia Aretha la canta: impagable. Los modelitos y los bailes son pa fliparlo
Y una recomendación:
Prendamos fuego a la lluvia

Por si queréis la letra traducida



sábado, 3 de diciembre de 2011

VAHO


Ha llegado el frío
y nos reta en combate

El frío es ausencia
de calor dice el científico
quietud de la materia
silencio de energía
y sombra

La vida es luchar contra ese frío
animales de sangre caliente
y aliento de vapor

Aunque el frío siempre venza al final de esta batalla
es mejor plantarle cara en el ahora
sentir el placer de su zarpazo en el rostro
tras la celada de metal fundente del coraje.

Que otros cuerpos ardan junto al tuyo
que otras manos aviven tus brasas
que otros ojos te enciendan
para mantener viva la fogata de tus días
Januman
 Una canción "mechero"

sábado, 6 de agosto de 2011

CONFIDENCIAS


Sí, lo sé, las entradas se espacian en un lento goteo que rompe silencios cada vez más largos con una resonancia a pozo que se agota. Confieso que me cuesta escribir, especialmente aquí, en este blog, que surgiera ya hace dos años del delirio de una noche interminable de verano. Ni siquiera sé si me seguís leyendo, a excepción de mi queridísimo y paciente trío de damas del norte, la vieja guardia de la taberna, sin la cual ya hace tiempo que hubiera colagado el carteL de se traspasa. En el fondo puede que me escriba a mí mismo, el blog siempre tuvo algo de onanista.

Nació con escasas pretensiones de lectura, como mensaje en botella que se lanza al mar con apenas esperanzas de que llegue a algún destino, pero escrito más como Crusoe, a modo de un diarío que aliviase la inmensa soledad de mi naufragio. No ocultaré que aquel inicio contenía ocultas intenciones, que no merece la pena develar ahora; pertenecen a la trastienda de mi vida, esa cocina de Januman en la que se ha guisado a fuego lento cada entrada. Lo sé, parece incongruente ese juego de palabras de ocultismo, pero aquello que causó dolor debe permanecer en las letrinas, donde el tiempo y la conciencia lo fermentan para extraerle su esencia. Todo pasa y solo queda el aroma del recuerdo. La melancolía, esa infección que reinaba a sus anchas en las mucosas inflamadas de mi alma, resulta una pose vanidosa del orgullo, una muleta que nos vuelve cojos, una pereza existencial que nos postra en lechos de seda tejidos por el gusano del miedo. Ya hace tiempo que renuncié a servirme el pasado en copas de cristal de bohemia, y prefiero beberme el ahora en el cuenco de mis manos.

Sí, taberna y cocina han ido de la mano en un proceso perceptible a cada entrada, un parelismo emocional del que habéis sido cómplices de lesa intimidad. Lejos quedan aquellos comentarios que se sucedían en cascada febril y palpitante, aquellas escaramuzas elegantes en que palabra a palabra nos desnudamos de ropaje mientras manteníamos la máscara y el antifaz como trinchera. Fue hermoso, pero ya no es, como tantas cosas, como tanta gente.

Yo mismo no soy yo. Apenas me reconozco en aquel que ávido abría la tapa del portátil y sorbía vuestras palabras con los ojos lamiendo la pantalla. Murió, naufragó en su propia isla, buscando una sirena en los mares del amor propio. Y en ese pozo que se abre cuando se secan las olas y no queda más que arena y fango, chapotée como pez que se asfixia en el aire, dando bocanadas al abismo mientras mi piel se cuarteaba. Aún no sé como he llegado hasta aquí, pero mordí el anzuelo que la vida me lanzó y nadé, como marino borracho en busca de orilla, como lobo famélico que encuentra carne bajo el hielo. Comenzó a llover, y cada poro se hizo boca, y bebí. Solo cuando navegué sin rumbo llegó una sirena, solo cuando renuncié a perderme pude encontrarme.

Todo está escrito en el blog. No importa si nadie lo lee. El simple hecho de dejar que estas palabras existan como tales justifica este momento. De eso va esta entrada, de encontrar un porqué seguir escribiendo aquí. Es una tarde hermosa de agosto. El cielo de Castilla es un mar surcado por una flota de algodón. La ciudad está hermosa, bronceada, como sentada en la terraza de si misma a ver pasar las nubes. Me siento vivo al escribir, hay una voz que resuena en mi sangre, que borbotea en mi boca. Quizás me leas y recuerdes que existes. Solo por eso merece la pena.

...........

Esta entrada surge de una canción, LA MAZA, recobrada del pasado gracias una versión renovada. La original es de Silvio Rodríguez. Mercedes Sosa hizo un versión espléndida con esa voz suya de raíz y tierra. Existe otra a dúo con Shakira más que aceptable.

La letra es magnífica en boca, aunque no de fácil digestión. Puede que incluso cada uno le encuentre su propio sentido. El de Silvio, el autor, te lo dejo al final por si te apetece contrastarlo con el tuyo. Por cierto, el sinsonte es un pájaro de Cuba.

Si no creyera en la locura
de la garganta del sinsonte (pájaro)
si no creyera que en el monte
se esconde el trino y la pavura (miedo)

Si no creyera en la balanza
en la razón del equilibrio
si no creyera en el delirio
si no creyera en la esperanza.

Si no creyera en lo que agencio
si no creyera en mi camino
si no creyera en mi sonido
si no creyera en mi silencio.

Qué cosa fuera,
qué cosa fuera la maza sin cantera.
Un amasijo hecho de cuerdas y tendones,
un revoltijo de carne con madera,
un instrumento sin mejores resplandores,
que lucecitas montadas para escena.

Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera,
qué cosa fuera la maza sin cantera.
Un testaferro del traidor de los aplausos,
un servidor de pasado en copa nueva,
un eternizador de dioses del ocaso,
júbilo hervido con trapo y lentejuela.

Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera,
qué cosa fuera la maza sin cantera.
Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera,
qué cosa fuera la maza sin cantera.

Si no creyera en lo más duro
si no creyera en el deseo
si no creyera en lo que creo
si no creyera en algo puro.

Si no creyera en cada herida
si no creyera en la que ronde
si no creyera en lo que esconde
hacerse hermano de la vida.

Si no creyera en quien me escucha
si no creyera en lo que duele
si no creyera en lo que quede
si no creyera en lo que lucha.

Ay, qué cosa fuera,
qué cosa fuera la maza sin cantera.
Un amasijo hecho de cuerdas y tendones,
un revoltijo de carne con madera,
un instrumento sin mejores resplandores,
que lucecitas montadas para escena.

Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera,
qué cosa fuera la maza sin cantera.
Un testaferro del traidor de los aplausos,
un servidor de pasado en copa nueva.

Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera,
qué cosa fuera la maza sin cantera.
Un eternizador de dioses del ocaso,
júbilo hervido con trapo y lentejuela.

Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera,
qué cosa fuera la maza sin cantera.
Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera,
qué cosa fuera la maza sin cantera.



La letra es magnífica en boca, aunque no de fácil digestión. Por cierto, el sinsonte es un pájaro de Cuba.Hay versos mágicos, de belleza rotunda, nutritivos y sabrosos para mente y corazón. Puede que incluso cada uno le encuentre su propio sentido. El de Silvio, el autor, puedes contastarlo con el tuyo en este enlace.


La versión de Silvio