
PROSERPINE de Dante Gabriel Rosetti
PERFIL DE DIOSA.
Pelo largo azabache,
ojos cielo pero sin niebla,
labios como brocales de pozo,
una sensual cara de virgen,
un cuerpo nacido para el tacto
y una voz de brisa entre los juncos.
Hasta aquí parecería un capricho masculino,
pero luego estaría su distancia,
saber que no te pertenece,
sentirla inaprensible al estrecharla en tus brazos,
el ribete de dolor en la mirada
cuanto buceas en ella.
Donde duerme, yo no alcanzo,
su sueño desvela mi noche,
y, aún así, oficiamos juntos
la liturgia de la carne, mi pecado
de amar a una diosa bajo el estigma del hombre:
anhelar su alma, codiciar su materia.
La percepción rotunda
de que el único incienso que su culto admite
requiere quemarse a lo bonzo.
Januman
(Banda sonora: SOMOS, bolero cantado por Mayte Martín y el maestro Tete Montoliú al piano)Este poema fue publicado hace años en aquella mágica aventura llamada Atramentum, una web extinta de la que algunos blogueros amigos de esta Casa fueron artífices y cómplices. En uno de sus foros, alguien planteó un reto: describir la mujer hombre ideal de cada un@. Por aquella época, yo estaba enganchado a la
pintura de
Dante Gabriel Rosetti y a los poemas del mismo y de su hermana
Christina. Los Rosetti son dos genios apenas conocidos en España. La pintura de Rosetti es espléndida y sensual. Una de sus obras Proserpina inspiró este poema con el que participé en dicho foro.
Estos días pasadaos, leyendo a las diosas que visitan esta Casa, me ha vuelto a la memoria. En homenaje a vosotras, dejad que Januman exponga su culto.
"Toda mujer es una Diosa", leí esta frase en un libro, recomendable, por cierto (TANTRA, el culto de lo femenino, de André Van Lysebeth).
En el imaginario masculino convicen dos tipos de mujer ideal, polarizados en bien y mal para perjuicio de nuestra relaciones con vosotras: el hada y la bruja. El hada ha perdido incluso su poder, convirtíendose por reducción en princesa, esa princesa de cuento que de pequeños leímos como objeto de conquista. Era fácil: su única y básica virtud era la belleza. Ante la misma, solo cabía poseerla, ser conquistadores, esforzados caballeros que vencían dragones, murallas o, peor aún, padres recelosos. Solo el chico fuerte, duro, amo y señor de la historia la conseguía. Amar era poseerla, un amor eterno en el que ella se entregaba a ti, dócil y pasiva, te esperaba en casa, siempre hermosa, siempre seductora tras tus batallas, alguien de la que podías presumir, sacarla contigo de tu brazo como la joya que los demás codiciarían, pero que era tuya... Hacerte con ella un escudo de armas para tu propio YO. Una Barbie cogida del brazo, con todos sus complementos, que, a falta de polvo de hadas, domina el arte de adornarse y sonreír. Y fueron felices y comieron perdices.... (Da para más, pero para eso están los comentarios)
Luego estaba la bruja, y la peor la bruja hermosa, la vampiresa, aquella mujer dueña de su cuerpo y su poder, la que no es seducida sino que seduce, ante la que no caben torsos musculados ni tretas de galán. Y nos daba miedo, porque cuestionaba lo que se suponía que debíamos hacer, lo que debíamos ser, por eso acababa en la hoguera.
Quien mejor representa e la mujer bruja es la Lilith de la Cábala:
Lilith fue la primera esposa de Adán, bien antes de la creación de Eva. Ella hubo sido creada junto con el hombre para ser su ayudante, como el Torah afirma "Mujer y Hombre él los creó."
Pero, Lilith no ajustó como compañia para Adán. Había poco en lo que Adán podía convenir en su intento de aparearse con Lilith, Adán pidió estar arriba, pero Lilith se negó "Fuimos creados iguales, y entonces debemos hacerlo en posiciones iguales".
Adán replicó que él, siendo la imagen de Elohim, no se detendría a tal nivel de igualarse con Lilith, quien era simplemente una de tantas bestias en el campo creada para ayudarle, y de esa forma sería como ella permanecería siempre.
Lilith, fue más de lo que Adán había imaginado. Ella fue con Yahweh, y usó sus destrezas en seducción con él. Yahweh, conocido por su tacto suave ante las mujeres, fue finalmente conducido a revelarle su nombre sagrado, y así Lilith pronunció el nombre divino, y voló lejos del Jardín y de Adán para siempre. Diosa es la mujer que saber ser hada y ser bruja al mismo tiempo, que asume la ternura, el sentimiento, el eterno femenino, pero deja que La Diosa primigenia, la dadora de la vida, le otorgue el poder, la voluntad y el coraje de ser ella misma, de mirar al hombre a los ojos y decirle, como en el cuadro: mira esta granada, es mi sexo y está en mi mano, entreabierto para ti. Si lo quieres, hazte digno de él.
Por aquella época escribí otro poema para una amiga. Con su permiso, he aquí la dignidad que se demanda:
Qué hombre sabrá mirar en ti
y romper el espejo del deseo
para dejar de buscarse a si mismo
y encontrar intacta tu verdad.
Qué hombre no caerá en la tentación
de convertirte en templo de sus dudas
para sajarte las entrañas
y escrutar su destino en tu dolor.
Qué hombre será capaz de ser tan hombre
que someta su miedo al poder de la ternura.
Quien así se despoje de su falsa hombría
y llegue a ti desnudo de pasado
será mecido en la caricia de tu piel
y podrá llorar al fin
esas lágrimas de sangre
que envenenan nuestro esperma
con el ansía del poder.
WHITHOUT BLAME Ismael Lo y Marianne Faithfull