
En una de las canciones de nuestra gramola se escucha: "que lentos pasan los días, que rápidos pasan los años". Leo el comentariuo que colgué el añlo pasado por nochevieja y esas palabras se hacen tatuaje en mis retinas:
No, no es el último dia del año, es el último dia del resto de nuestra vida, como mañana, pasado o ayer. Siempre lo he vivido así. Por lo que sea, es una fiesta que siempre me ha resultado ajena. Aún así participo en ella, pero como mercenario que se alista bajo una bandera en la que no cree.
Quizás sea que las cifras poco importan, que uno ha aprendido que puede vivir en diez minutos más que en diez años, que el tiempo es una convención que nos encorseta, los raíles de una via construída para llevarnos a donde no queremos.
De pequeños el tiempo era lento, un tren de mercancias lleno de regalos: el primer baño en el mar, la primera nevada, el primer beso... Pero ese tren acelera, sin apenas darnos cuents, pasan suscesivas estaciones y destinos marcados amodorrados en butacas confortables, hasta un fin de trayecto que llega sin avisar.
Quizás lo único factible en esta fecha será jugar a los contables; hacer balance, tratar de cuadrar las columnas del debe y del haber de 365 salidas y puestas de sol. Deseos, inercias, decisiones, errores, cosas y gentes que entraron y salieron del vagón...
Y así, cuando suenen las campanas, cuando los petardos y las voces conjuren la esperanza de la novedad, brindar, besar y sonreír con la simple y precaria convicción de aún estar vivo y dispuesto a dar batalla, ligero de equipaje y atento al próximo transbordo.
Bufff, ahora, en un recodo del camino, miro hacia atrás y recuerdo cuanto esfuerzo, cuanta lucha, cuantas batallas para llegar hasta aquí. Cuantas veces penseé que no podía más, cuantas cedí a la desesperanza. Y, sin embargo, estoy aquí, más yo mismo y más nosotros a la vez. No siempre lo hice bien, me equivoqué muchas veces; quizás mi único mérito sea haber seguido el rastro que dejaba mi conciencia, como ese Conejo Blanco de Alicia, siempre con prisas porque llega tarde, pero llega.
Esta es la vida, la tomas o la dejas, es decir, vives en lucha o sobrevives en la comoda guarida del engaño. A quienes se nos rasgó sin vuelta atrás el papel de regalo de la vida dócil, no nos queda sino volver a ser cazadores, depredadores de vida, al acecho permanente de cada instante de magia, para entregarnos a él desnudos y embriagados de presente.
Entiéndanme, no predico guerras santas, ni caminos de ascéticos iluminados, nada más lejos de mí, ahora que siento que mi cuerpo es sagrado y que mi alma es una con él. No me crean por ello alguien por encima de nadie, al contrario, porque sé de mi miseria cultivo mis campos de luz, he descubierto que la sombra es en si misma una tumba y que solo desde la luz se puede fecundar.
No, tranquilos, su capi no toma alucinógenos, ya saben cuando me da por subir a las alturas, me da el mal de altura, cosas mías... Déjenme eso sí sacar un poco de pecho, sentirme como el guuerrero veterano que revive en la taberna las crueles batallas, las frías noches de guardía, mostrar mis cicatrices, cantar con voz borracha algun romance de gesta. Créanme que pasé una buenatemporada en las mazmorras, cautivo por los corsarios del miedo, torturado por la angustia de no atreverme a ser yo mismo. Aún no sé como llegué hasta aquí, pero aquí estoy. Miro mi copa, llena a rebosar y me la bebo de un trago. Acabo como acabé hace un año:
Pedir perdón a quienes hice daño y agradecer a quienes me han amado.
Va por ustedes... herman@s de la santa cofradía de la buhardilla
Bïa et Lhasa de Sela - "Los Hermanos"
Yo tengo tantos hermanos
Que no los puedo contar
En el valle, la montaña,
En la pampa y en el mar
Cada cual con sus trabajos
Con sus sueños cada cual
Con la esperanza delante,
Con los recuerdos detras
Yo tengo tantos hermanos
Que no los puedo contar
Gente de mano caliente
Por eso de la amistad
Con un lloro pa’ llorarlo
Con un rezo pa’ rezar
Con un horizonte abierto
Que siempre esta mas alla
Y esa fuerza pa’ buscarlo
Con tesón y voluntad.
Cuando parece mas cerca
Es cuando se aleja mas
Yo tengo tantos hermanos
Que no los puedo contar.
Y asi seguimos andando
Curtidos de soledad
Nos perdemos por el mundo
Nos volvemos a encontrar.
Y asi nos reconocemos
Por el lejano mirar
Por las coplas que mordemos
Semillas de inmensidad.
Yo tengo tantos hermanos
Que no los puedo contar
Y así seguimos andando
Curtidos de soledad
Y en nosotros nuestros muertos
Pa’ que nadie quede atras.
Yo tengo tantos hermanos
Que no los puedo contar
Y una hermana muy hermosa
Que se llama libertad