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sábado, 23 de noviembre de 2013



CAMINANDO POR EL LADO LUMINOSO DE LA VIDA

Lou Reed propuso a mi generación la banda sonora de nuestra iniciación al lado oscuro de nuestra biografía. Así nos permitimos sentir nuestros instintos, aquel rock 'n' roll animal carnal y danzante, días de embriaguez dionisiaca, de vino especiado en las venas y rosas rojas en cada poro de la piel.

Pero también bordeamos lo siniestro, y allí algun@s compañer@s de camino se quedaron, aquell@s a los que el vino les reventó las venas y las rosas se les volvieron crisantemos secos.

Lou siguió su propio camino, incluso cuando la adoración que mantuvimos a aquel fetiche dionisiaco chirriaba con sus nuevos rumbos y se renegaba del nuevo Lou, que ahora salía lúcido y consciente al escenario a hablarnos cada vez más de lado luminoso.

Acabo le leer como murió, contado por la mujer que amaba y que le amaba. Conmovido he querido rendirles mi homenaje, ahora que de nuevo comparto camino con Lou, siguiendo los rumbos de la luz en este mundo de semisombra que aún habito, en esta niebla mental en la que, poco a poco, el sol despeja claros que florecen regados por un agua que siempre estuvo allí, incluso cuando yo desfallecía de sed.

Tengas pues Lou, un día perfecto inabarcable e interminable en los territorios de luz por los que pises en aquel que ahora puedas ser.

Januman

Esta es la traducción de parte de una entrevista a Laurie Anderson (Sweet Dreams...) en la revista Rolling Stone. Te propongo leerla con una banda sonora de fondo de ninguno de ambos:
Dante`s prayer de Loreena McKennitt

Después de que Lou Reed enfermara de cáncer de hígado y otras enfermedades, Anderson escribe: “Tratamos de entender y aplicar las enseñanzas de nuestra maestra Mingyur Rinpoche: “Tienes que aprender a sentirte triste sin sucumbir a la tristeza”. “Cuando su muerte era ya inminente, Lou dejó el hospital y volvió a casa. Como meditadores, nos habíamos preparado para esto -cómo mover la energía desde el vientre, subirla al corazón y de ahí hacia fuera a través de la cabeza. Nunca he visto una expresión con tanta fascinación como la que tenía Lou mientras moría. Sus manos estaban haciendo el movimiento 21 de Taichi, el del “agua que fluye”. Sus ojos estaban muy abiertos. Tuve entre mis brazos a la persona que más amaba en el mundo, y estuve hablando con él mientras moría. Su corazón se detuvo. El no tenía miedo. Pude caminar con él hasta el final del mundo. Pude ver la vida -tan bella, dolorosa y deslumbrante- en su máxima expresión.

¿Y la muerte? Creo que el propósito de la muerte es la liberación del amor”. “En este momento me siento plenamente feliz. Estoy muy orgullosa de la forma en que vivió y murió, de su increíble fortaleza y de su gracia. Estoy segura de que regresará a mí en sueños y que en ellos parecerá estar vivo de nuevo. Y de repente me doy cuenta de que estoy aquí sola, de pie, asombrada y agradecida. ¡Qué extraño,emocionante y milagroso es el hecho de que hayamos podido ayudarnos el uno al otro a evolucionar, que hayamos podido amarnos tanto a través de nuestras palabras, nuestra música y la realidad de nuestras vidas”.




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